CUENTOS: FUEGO EN SOL NACIENTE / SUSANA NOÉ - (Letras de fuego – Tucumán)
¿Se puede intuir al escritor detrás de sus escritos? Quienes ya leyeron los poemas de Susana Noé encuentran en Fuego en Sol Naciente el debut de la poeta en el mundo de la narrativa y, con ello, una nueva forma de acercarse a su manera de ver el mundo y a aquello que elige de él para contar.
En esa mirada se revela una escritora sensible a la realidad social, atenta a la construcción de personajes atribulados por situaciones más o menos dramáticas y con la versatilidad necesaria para vestirlos con los ropajes más variados: una joven embarazada que pierde sus llaves y desconfía de la ayuda de una vecina; un periodista insomne que descubre que sus peores deseos se hacen realidad; una descendiente inca que recibe una advertencia premonitoria; un grupo de bomberos que crea una falsa alarma para animar la jornada y se encuentra con una mortal vuelta de tuerca.
A lo largo de veinticuatro cuentos breves, Noé navega por un norte argentino donde los diálogos, la lírica y la empatía dan color a los sucesos. Pone la trama al servicio de su mirada y despliega escenarios propicios para mostrarnos un dilema, un trauma o una emoción, con la agilidad que la brevedad y el reducido número de personajes exigen para resolver cada historia.
En el lugar del otro
Fuego en Sol Naciente contribuye a la fértil construcción del mundo literario de Susana Noé, junto con Develado mundo, Sala de espera, Frater Dixit y otros poemarios. La observación parece convertirse en una herramienta basal de su obra, junto con la capacidad de situarse en el lugar del otro y jugar con los resultados. Así, el lector puede vislumbrar, a través de ese trazo, algo de la identidad de la autora. Susana Noé es licenciada en Trabajo Social, fue la primera coordinadora del Observatorio de la Mujer y dedicó su vida al campo de los derechos humanos, el trabajo social y la investigación.
Leer Fuego en Sol Naciente es aceptar lo desopilante como cotidiano y el conflicto como campo de juego; es apelar al sentido del humor y a los avatares del mundo real para, paradójicamente, escapar mediante la lectura de ese mismo mundo real.
© LA GACETA